Las mejores posturas para hacer el amor

Durante los últimos años, el sexo ha dejado de ser un tema tabú; ahora, las conversaciones entre amigas o amigos, profesores y alumnos e, incluso, entre padres e hijos son más naturales y habituales que hace un par de décadas. La globalización, el cambio de mentalidad con el surgir de nuevas generaciones y el paso del tiempo ha hecho que cada vez nos sintamos más cómodos compartiendo nuestras vivencias y anécdotas sexuales. 

¿Por qué es bueno hablar de sexo?

Hablar de nuestros encuentros íntimos con gente de confianza y/o nuestra pareja es muy sano ya que nos ayuda a conocer otros puntos de vista o experiencias que pueden ser de utilidad para nuestras propias vivencias. También nos permite visibilizar ciertos problemas sexuales como la eyaculación precoz, la dificultad de algunas mujeres para lograr el orgasmo femenino o, por el contrario, los orgasmos múltiples. Esto, entre otras cosas, hace que nos sintamos menos en soledad ante estos inconvenientes así como conocer y ampliar nuestros horizontes sexuales. 

Por otro lado, hablar abiertamente y sin miedos con nuestra pareja no solo hará que nuestra vida sexual mejore, si no que además nos hará establecer una mayor conexión con ella, más íntima y fuerte. Desde contar nuestras fantasías sexuales más privadas hasta compartir qué no nos gusta hacer durante el sexo permitirá mejorar nuestra relación ya que, como sucede en otros ámbitos, la comunicación es lo más importante. 

Esta liberación podrá hacer que probemos cosas nuevas que antes, por vergüenza, nos daba miedo proponer como lugares diferentes a la cama o nuevas y placenteras posturas sexuales. 

Las mejores posturas sexuales

Una buena comunicación y conexión con nuestra pareja genera más confianza en la intimidad. Si antes no queríamos salir de posturas convencionales y ahora, tras hablar y compartir nuestros gustos, queremos experimentar, estas son algunas de las mejores, perfectas para lograr alcanzar el máximo placer: 

La silla: Esta postura se realiza, como su propio nombre indica, sentados sobre una silla. En ella, la chica puede sentarse tanto de frente como de espaldas a su pareja, permitiendo que tanto ella como su amante puedan estimular el clítoris. Además de ser muy placentera, esta postura es muy morbosa. 

Contra la pared: Una de las escenas más típicas y sensuales de las películas. ¿Pero es que quién no se ha imaginado haciéndolo contra una pared? No hay mucho que explicar, tan solo dejar claro que, a pesar de ser muy «hot», requiere esfuerzo físico añadido. 

El perro tumbado: Esta es una de las mejores posturas para aquellos que tienen un pene pequeño ya que se consigue una penetración más placentera, garantizando el placer de ambos. 

La vaquera: De las preferidas por las mujeres. Consiste en que ella debe sentarse encima de él, el cual estará tumbado boca arriba con las piernas estiradas. Esta posición sexual permite que la mujer tenga control total sobre su orgasmo, además de poder estimular, tanto ella como su pareja, su punto G mientas se produce la penetración.

Resumen:

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