Acoge a una refugiada ucraniana de 22 años y abandona a su mujer a los diez días

Más de 6 millones de ucranianos han tenido que abandonar su país tras el estallido de la guerra con la invasión rusa de Ucrania. Un éxodo personal y una catarsis humanitaria sin precedentes en territorio europeo desde la IIª Guerra Mundial.

Sin embargo, cuando el pasado 4 de mayo Soffía Karkadym, una ucraniana de 22 años dejó Lvivi, su ciudad natal, para aterrizar en Bradford, una localidad cercana a Leeds, en Reino Unido, no se imaginaba la curiosa carambola que le reservaba el destino. Y posiblemente sus afamados huéspedes de acogida tampoco.

La joven, ingeniera informática de profesión, tan solo era una más entre las miles de refugiadas que habían encontrado asilo en una familia inglesa. En apenas 15 días iba a convertirse en la ucraniana más famosa del Reino Unido.

Y es que la historia lo tiene todo para convertirse en el nuevo juguete morboso de la opinión pública británica: una guerra militar que desemboca en otra familiar a 2.000 kilómetros de distancia, infidelidad, pasión, ruptura, declaraciones cruzadas y amor desatado. Un guión digno de una serie de Netflix. Preparen las palomitas.

Una refugiada ucraniana se fuga con su marido

Tony Garnett (29) y su mujer Lorna (28) llevaban juntos desde 2014. Formaban uno de esos clásicos matrimonios de campiña inglesa donde todo es perfecto: su casita en el West Yorkshire, y dos hijas en común, una hija de seis años y otra de tres. Pero llegó Sofiia y la historia de amor se convirtió en una más propia de película de tarde de domingo en Antena 3, “Refugiada perversa”.

Acoge a una refugiada ucraniana de 22 años y abandona a su mujer a los diez días

Tony trabaja de guardia de seguridad en el Servicio Nacional de Salud. Concretamente, en el centro de acogida. Además, él mismo también es descendiente de refugiados: su abuelo llegó a Reino Unido en los años 60 procedente de Rusia. Por su trabajo e historia personal, Tony tenía una sensibilidad especial para casos como el de Sofiia, aunque posiblemente su mujer no esperaba que tanto.

Cuando Lorna se iba todas las noches a la cama mientras Tony y Sofiia se quedaban hasta las tantas viendo la televisión en el salón, una de las explicaciones que ella se daba a sí misma, según ha reconocido ahora a los medios británicos, era que habían congeniado más por el tema del idioma: su marido hablaba eslovaco, una lengua eslava, que es bastante parecido al ucraniano.

Desde el primer momento Lorna empezó a estar celosa de la relación entre la recién llegada y su marido. Y desde luego no iba muy desencaminada.

Los hechos se desarrollaron en un intervalo brevísimo de tiempo y a velocidad express. Rápidamente, las discusiones entre Tony y Lorna se multiplicaron paralelos a los guiños de complicidad de la nueva pareja. «Lorna comenzó a ponerse muy celosa», explica Sofiia al diario ‘The Sun’. Hasta que un día, ya no puedo más y Sofiia le dijo a Tony que tenía que elegir entre una de las dos: o ella o yo. Y la eligió a ella.

Su marido fue claro: «Si Sofiia se va, yo me voy con ella». Dicho y hecho. Llenaron las maletas y se fueron a casa de los padres de él. Además, empezaron a buscar un apartamento compartido y a iniciar los trámites para conseguir la nacionalidad de Sofiia. Ya no había marcha atrás.

Sofiia llegó a Reino Unido el 4 de mayo y el 14 ya estaban divorciándose. Ahora, la nueva pareja confiesa que ya planea pasar «el resto de la vida juntos».

«Fue amor a primera vista»

Para la refugiada ucraniana, la sensibilidad especial que la unió con Tony: «Fue amor a primera vista. Tan pronto como lo vi, me gustó. Sé que la gente pensará mal de mí, pero estas cosas pasan. Pude ver lo infeliz que estaba Tony», explica la ucraniana.

En declaraciones a ‘The Sun’, Sofiía Karkadym afirmó sobre Tony Garnett que «Me gustó en cuanto le ví». Tony también afirma que tuvo una «conexión» con ella desde el primer día en que la conoció.

Lorna, por su parte, ante el revuelo mediático, también ha roto su silencio y ha confesado a los medios que «al principio tenía mis dudas sobre acoger a un refugiado en nuestra casa, ¿quién no lo haría?. Estábamos trayendo a un extraño a nuestra casa para que viviera con nosotros», así que decidió «poner un techo sobre la cabeza de alguien y ayudarlo en lo que necesitara», y añadió que «así me lo pagó Sofiía».

Ella cree que Sofiía ya tenía estas intenciones tan pronto como vio a su marido. Ahora, es ella la que se ha quedado sola en casa con sus dos hijas.

Acoge a una refugiada ucraniana de 22 años y abandona a su mujer a los diez días

Seguro que esto también será culpa de Putin.

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