La Generalitat pide a las catalanas que enseñen las tetas

‘Que te tengas que cubrir los pechos no es normal, es discriminación’. La Generalitat de Cataluña ha lanzado una campaña contra la «sexualización» que, según apunta el Govern catalán, supone el freno de muchas mujeres a practicar ‘topless’: un veto autoimpuesto por una cuestión social, o forzado por la normativa de algunas piscinas municipales que prohíben esta práctica.

La Consejería de Igualdad y Feminismos promueve esta iniciativa para denunciar la discriminación que supone que los hombres puedan lucir su pecho desnudo sin problemas y las mujeres no. ‘Este pezón es libre, este no’, arranca el vídeo lanzado en las redes sociales mostrando un pecho masculino en contraposición a otro femenino.

«La sexualización del cuerpo de las mujeres comienza desde pequeñas», continúa el clip que muestra la foto de una niña en una playa luciendo la parte superior de un bikini. «Por eso, en el día mundial del ‘topless’ te recordamos tus derechos», concluye el anuncio que acaba con la imagen de un dos piezas en el borde de una piscina.

La campaña enlaza con otras, en este caso no oficiales, que reivindican poder disfrutar de las piscinas municipales sin taparse los pechos. La campaña Pezones libres (‘Mugrons lliures’, en catalán), por ejemplo, es muy activa denunciando a las piscinas que prohíben esta práctica, y de hecho su persistencia ha llevado a muchos municipios catalanes a acabar con esta prohibición.

Informe del Síndic

La cuenta de Twitter de este grupo celebraba con alborozo la campaña de la Administración regional, aunque aprovechaba también para reclamar a la Generalitat una acción más decidida para acabar con estas normativas municipales, más allá de auspiciar campañas en las redes sociales. «Esta semana se reivindica el ‘topless’ en todo el mundo. La Consejería de Igualdad y Feminismos se ha ‘currado’ un vídeo y un mensaje que nos empodera y alienta a sentirnos libres y en igualdad de derechos. Bravas. Solo queda que el Govern sea coherente y deje sin efecto las normativas ilegales activas», se afirma desde la agrupación en relación a las piscinas que mantienen este veto.

De hecho, y a raíz de una queja de ‘Mugrons Lliures’ en 2018, el Síndic de Greuges (el Defensor del Pueblo en esta autonomía) emitió un dictamen en el que señalaba que «el hecho de imponer unas normas de vestimenta específicas para las mujeres que supongan una restricción de su libertad es un elemento claramente discriminatorio por motivos de género». En este sentido, el Síndic instaba a los municipios a revisar su normativa de uso con perspectiva de género y a acabar con el veto al ‘topless’ «respetando la libertad de expresión de las personas usuarias, con las únicas limitaciones que, previstas por la ley, tengan por objeto la salvaguarda del orden, la seguridad, la moral y la salud pública de manera justificada y proporcionada». El Síndic también cuestionaba que se prohibiese el ‘burquini’ en los recintos municipales, en este caso por exceso de ropa y cuestiones de higiene.

Presión estética

Sin una normativa de carácter autonómico específica sobre vestimenta en las piscinas, es potestad de cada ayuntamiento fijar la misma. Como detectó el Síndic, en ese momento la mayoría optaban por la prohibición. Fue a raíz de la campaña de Pezones Libres que muchos municipios revisaron sus normativas. Fue el caso de Barcelona, que en 2019 ordenó a sus catorce instalaciones con piscina que permitiesen hacer ‘topless’. En el caso de la capital catalana se fue un poco más allá, y en determinadas franjas, muy limitadas eso sí, también se puede hacer nudismo, práctica que se realiza sin restricciones en la playa de San Sebastián.

Antes de la campaña de la Generalitat a favor del ‘top less’, el mismo departamento de Igualdad y Feminismos, siguiendo el ejemplo de otras no exentas de polémica como la lanzada este verano por el Ministerio de Igualdad, emitía otra iniciativa contra la «presión estética sobre las mujeres». «No es normal que se nos juzgue por nuestra apariencia, ni que vivamos con una constante insatisfacción de nuestro cuerpo. Se llama presión estética y es una forma de violencia», reza el anuncio acompañado de imágenes de mujeres con sobrepeso, las axilas sin depilar, vello en el labio, el pelo no teñido, en silla de ruedas, con acné o vitiligio.

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